Todo comenzó en Treviso, Italia, cuando un niño pedía con entusiasmo “una botella de burbujas” en las reuniones familiares. Esa expresión espontánea quedó grabada en la memoria de Roberto Vanin, fundador de BOLLE, y se convirtió años después en la chispa que dio origen a esta marca. Roberto decidió afrontar un gran reto: crear una alternativa sin alcohol que ofreciera la misma complejidad, textura y elegancia que un vino tradicional.